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Asociación Internacional de Aikido

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Sobre el Fundador

El Señor Baldemar Sosa comenzo su trayectoria en Aikido cuando tenia mas o menos 30 años de edad. Después del entrenamiento de varios otras formas de artes marciales, él entendío muy bien las muchas ventajas que Aikido tuvo que ofrecer.

 

Como fue interesado en los estudios que pertenecen a la mente pero también de clase espiritual, él sentía que Aikido ofrecia ambos. Sensei Sosa, como le llamaron, sentía que el entrenamiento de Aikido presentaba una manera de adquirir energía física y utilizarla de una manera apropiada y ventajosa.

Él también creyó que la misma energía se podría desarrollar en el entrenamiento y utilizar en la vida diaria.

 

Él entendía el principio de "Ki" acentuado en Aikido y aprendio utilizarlo con eficacia. Debido al indole espiritual y sus principios de la resolución pacífica, el creyó que muchos conflictos podrían ser resueltos si esos conceptos fueron practicados en serio. Él también sabía que si las técnicas de Aikido fueran aprendidas y llegar ser dominadas, Aikido demostraría ser un medio muy eficiente de la autodefensa.

 

Cuando es practicado y ejecutado por los practicantes doctos, Aikido es un arte martial muy flúido y lleno de gracia. Es un arte que se puede adaptar al tamaño de la persona. Un individuo con una estatura grande ejecutará una técnica muy diferente que una persona con una estatura pequeña que por ejemplo utilice la técnica en ventaja a su tamaño. Por lo tanto la técnica de cada individuo parecerá totalmente diferente pero serán iguales en eficacia.

 

Junto con este conocimiento de la forma y de la estrategia, Sensei Sosa tenía la ventaja de aprender de maestros excelentes durante su estudio de Aikido. Estando de la altura y del tamaño mediano él presentó sus técnicas de Aikido suavemente y sin esfuerzo. Él practicó y enseñó el arte de una manera práctica que puede ser útil en situaciones de la vida diaria mientras que todavía mantiene los principios de Aikido.

 

Sensei Sosa presentó y compartio Aikido con muchos grupos a través de los Estados Unidos y continuó su enseñanza hasta su muerte en 2002. El dojo ahora está bajo la dirección de su hijo mayor, Rick Sosa quien comenzo su enseñanza de Aikido con su padre durante su niñez.